Búsqueda de huevos y trabajo entre compañeros marcaron el cierre antes de vacaciones.

El Osterhase, o conejo de Pascua, es una de las tradiciones más arraigadas en Alemania desde el siglo XVII: según la costumbre, este personaje esconde huevos de colores para que los niños los busquen como símbolo de vida nueva y alegría. En la Escuela Alemana San Salvador, esta celebración tomó vida en dos espacios distintos, cada uno adaptado a la edad y dinámica de sus protagonistas.

En parvularia, los niños vivieron la tradición a través de una obra de teatro que dio paso a la búsqueda de huevos por los espacios del kínder. Con entusiasmo y mucho movimiento, cada pequeño recorrió los rincones del salón siguiendo las pistas que el Osterhase dejó a su paso.

En primaria, la dinámica adquirió una dimensión diferente: los alumnos de 3° y 4° grado acompañaron a los de 1° y 2° durante la búsqueda, guiándolos en cada pista y generando un espacio de apoyo y cercanía entre compañeros de distintos grados. La actividad se convirtió así en una oportunidad para practicar la responsabilidad y el cuidado hacia otros.

Entre risas y pequeños descubrimientos, la escuela despidió el último día de clases antes de vacaciones manteniendo viva una tradición que conecta la identidad alemana con la vida cotidiana de la comunidad.